Por Carolina Rojo
No es evidente, que todo saber por ser saber se sepa
Lacan en el Seminario 17 escribe bajo la estructura lógica de los discursos, lo que Freud designó como las profesiones imposibles, a saber: gobernar, enseñar y analizar, a las que agrega una cuarta: hacerse desear.
En consonancia con el coloquio entonces cabe aquí la pregunta ¿cuál es el imposible de la histérica? Su impotencia es producir un saber que dé cuenta de su goce.
Refiere Lacan que hay una relación inicial entre saber y goce, y es en esa juntura original de un S1 con un S2 que se produce la pérdida del goce sexual, que por operación de la castración deja como saldo el objeto a, como plus de goce, así concebido en este momento de su enseñanza. El sujeto surge ahí, en esa juntura y en esa pérdida, pérdida que inaugura ese agujero que se abre a algo que no se sabe. El saber se presenta en dos vertientes el saber que se articula, y el saber temprano. El saber articulado, es el saber epistémico, mientras que el saber temprano, que es el que interesa al psicoanálisis, es el saber que surca el retorno de lo reprimido, es un saber con memoria de goce. A este último saber el psicoanálisis lo pone en el banquillo para que confiese algo de la verdad que sabe sin saber.
Pero ¿cómo es posible saber sin saber? Lacan dirá que es un enigma, y la función del enigma es un decir a medias, es una enunciación que encierra un saber en tanto verdad. La verdad está escondida, no está ausente, es accesible por un medio decir, no puede decirse por completo porque más allá no hay nada.
La verdad comparte de este modo la naturaleza de lo extimo en la medida en que habita en nosotros pero sin que nos concierna del todo.
Miller (2014) en “Sutilezas analíticas”refiereque lo que incita el discurso analítico es lo que Lacan llamó la verdad mentirosa, hay una zona, que es la del goce, donde la verdad no funciona. Entonces de lo que se trata el análisis es de hacer verdad lo que fue, es algo del orden de la revelación. Por esto se podría decir que un análisis es la sucesión de escansiones de revelaciones escondidas. Frente a la verdad que el analizante se cuenta y cuenta al analista, que no es otra cosa que su propia historia, emerge por lo tropiezos del inconsciente la otra verdad, que no es la verdad que hace pareja con la ficción y le sentido, sino la verdad con valor de real, y que quedó velada en esta relación inaugural entre goce y saber. Lacan, en el escrito La cosa freudiana, o sentido del retorno a Freud en psicoanálisis, señala que la cosa se presenta en el centro de la verdad, a la pregunta central de ¿Quién habla? “La libido es acusada en primer lugar.” (Lacan, 2014, p.388) pero también dirá en el Seminario 17 Lacan que con que cada uno sepa un trozo de ella es suficiente.
Eric Laurent señala en Lacan y los cuatro discursos que se llama saber al conjunto de significantes que se repiten. “…, a través de los síntomas, de las formaciones del inc., de la estructura del fantasma, todo esto está ordenado por ese saber que trabaja en nosotros” (Laurent, 1992, p. 26), es un saber que transporta goce, pero que nada sabe del saber inaugural.
Este saber es al que se refiere Freud en la repetición que descubre en el Más allá del principio de placer, como el “perpetuo retorno de lo mismo” (Freud, 2003, p. 2516). En el origen, por el objeto perdido hay pérdida de goce allí se introduce la repetición que busca reencontrar el objeto perdido, búsqueda que encierra en si misma un fracaso. Refiere Miller que el final de análisis es de alguna manera el modo como se acumularon los efectos de verdad como saber, y cómo esto tiene que ver correlativamente con la fractura del fantasma, y con lo que el sujeto puede testimoniar del saber extraído de su fantasma. El pase tiene lugar cuando no hay más urgencia, y se pudo extraer el modo de gozar que es invariable y que no se atraviesa.
La histerización del discurso y un saber original
Lo que conduce al saber original, a ese saber no sabido, no es el deseo de saber sino el discurso de la histérica, discurso que no es exclusivo de las mujeres.
Por este motivo Lacan instituye la histerización del discurso, que es la introducción del discurso de la histeria bajo condiciones artificiales. La entrada en análisis implica cierto desplazamiento del sujeto perezoso que hace trabajar al saber del inconsciente, a un sujeto que conmovido por alguna pregunta ocupe el lugar de sujeto dividido. En la entrada a un análisis se podría ubicar a Dora cuando Freud le dice ¿Ud. que tiene que ver en todo esto de lo que se queja? ahí ya no es Dora quien se dirige a Freud para extraer un saber, sino que es ella puesta a trabajar.
La histérica se dirige al amo S1, lo obliga y le insiste a que produzca un saber, pero ¿de qué saber se trata? De un saber sobre el goce, busca un saber sobre la verdad, que no es lo mismo que un saber en lugar de la verdad, porque con un saber en lugar de la verdad ya nos acercamos a la verdad en su medio decir.
La histérica escapa a ese saber en lugar de la verdad porque allí está el objeto a.
Esto puede verse claramente en la escena de Dora y el Sr. K. en el lago, allí él le dice “mi mujer no es nada para mí”, ella le da una cachetada y sale corriendo, pero ¿qué sucede aquí? el Sr. K. se presenta en ese momento como el hombre del goce, y Dora queda enfrentada a una posición de la que no sabe, no sabe nada del goce sexual. La histérica no quiere ser objeto de goce para el Otro, quiere ser objeto precioso, agalmático.
El discurso de la histérica nos enseña que sólo es posible que un análisis avance cuando ocurre un movimiento de la posición subjetiva en relación al saber, y se pasa de demandar un saber sobre la verdad del goce a trabajar por un saber en el lugar de la verdad, lugar que ocupa el objeto a y que da cuenta de lo más singular de cada sujeto,
En este sentido la posición femenina, a diferencia de la posición histérica, da cuenta de un saber en relación a ocupar ese lugar de ser objeto causa de deseo en el hombre. Si Dora hubiera ocupado una posición femenina tal vez no hubiera huido del Sr. K en el lago porque hubiera soportado bien ese lugar de goce para el Otro.
La posición femenina enseña así una nueva relación entre saber y goce que Lacan desarrolla más precisamente en el Seminario Aun.
Las histéricas todavía existen
A las histéricas se la hizo desaparecer de los manuales clasificatorios, pero esto no quiere decir que ya no existan, llegan a los consultorios pero no con la presentación de la histeria freudiana Hay algo que ha cambiado, y es que el siglo XXI expone nuevos modos de gozar.
Miller (2015) en su seminario Todo el mundo es loco sostiene que algo se aceleró en nuestro modo de estar y de gozar en la civilización. Algo del orden de la aceleración en la producción de objetos hace que lo nuevo sea nuevo muy poco tiempo, y que estos objetos no se ubiquen como objetos causa de deseo sino como objetos tapón desconociendo la dimensión subjetiva.
Y es que la sustitución del discurso del amo por el discurso capitalista tiene efectos en la subjetividad y en la expresión de los síntomas contemporáneos. En el discurso capitalista el sujeto se emancipa de las determinaciones inconscientes, produciendo un rechazo por el saber original con la consiguiente dificultad para entrar en análisis. El S1, pierde su función identificatoria, dejando al sujeto desorientado, sin referencias, frente a lo cual la ciencia ofrece sus gadgets que se convierten en sus verdaderos partenaires, que con la desaparición de la doble barra del piso inferior engendra una dinámica circular sin pérdida de objeto que se traduce en el imperativo a gozar. En este escenario el lugar que ocupaba el saber se desvanece.
Sobre las histéricas de hoy a diferencia de la antigua Dora, Oscar Zack (2005), señala que no se escandalizan frente a la demanda sexual, pueden pasar de un hombre a otro, pero se resisten al deseo y al goce. El deseo insatisfecho sigue definiendo al deseo histérico que tiene la falsa ilusión de encontrar la felicidad completa en los objetos que le ofrece la ciencia.
Frente al claro debilitamiento de lo simbólico de nuestro tiempo Miller (2016) indica que la sustitución del parlêtre por el inconsciente freudiano ya es una señal de cómo debemos orientarnos en la clínica actual. Nos propone que tomemos esta sustitución como índice de lo que cambia en el psicoanálisis en el siglo XXI, cuando debemos tener en cuenta otro orden simbólico y otro real, distintos de aquellos sobre los cuales se había establecido.
El analista hoy, frente al vértigo de los tiempos que corren, no debe dejarse llevar por esta velocidad, hay que saber correr, dirá Miller, pero también hay que saber hacer una pausa, pausa que no es para descansar, sino que es para no dejarse sugestionar, no dejarse sugestionar que es la esencia de la posición del analista.
BIBLIOGRAFÍA
- Freud, S. (2003a). Análisis fragmentario de una histeria. (Caso Dora). Ed. El Ateneo.
- Freud, S. (2003b). Más allá del principio de placer. Ed. El Ateneo.
- Lacan, J. (2014). Escritos 1. La cosa freudiana, o sentido del retorno a Freud en psicoanálisis. Ed. Siglo Veintiuno.
- Lacan, J. (2009). Seminario 17. El Reverso del Psicoanálisis. Ed Paidós.
- Laurent, E. (1992). Lacan y los cuatro discursos. Ed. Manantial.
- Laurent, E. (2013). Hablar con el propio síntoma, hablar con el propio cuerpo. Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano. https://elp.org.es/hablar-con-el-propio-sintoma
- Miller, J. A. (2016). El inconsciente y el cuerpo hablante. [ X Congreso de la AMP en Río de Janeiro]. https://www.wapol.org/es/articulos/Template.asp?intTipoPagina= 4&intPublicacion=13&intEdicion=9&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=2742&intIdiomaArticulo=1
- Miller, J. A. (2014). Sutilezas analíticas. Ed Paidós.
- Miller, J. A. (2015). Todo el mundo es loco. Ed Paidós.
- Miller, J. A. (2020). Extimidad. Ed Paidós.
- Schejtman, F. (2013). Ensayos de clínica psicoanalítica nodal. Ed. Grama.
- Zack, O. (2005). Efectos de la experiencia analítica. Ed. Grama.

