Puntuaciones y conversación en torno al texto de Jacques-Alain Miller: “La pulsión y el significante”

Presenta: Gabriela Camaly
Participan: Elba Lauc y Natalia Torres
Coordina: Diego Gareca

En una noche muy animada, con la presencia de Gabriela y las presentaciones de nuestros colegas nos encontramos con la primera puntuación y diferencia radical entre el postulado del inconsciente freudiano y el inconsciente lacaniano, en tanto el primero surge como sede de lo reprimido, Lacan dirá: al inconsciente hay que producirlo, y ello no es sin la presencia del analista.

Citan a Miller en el recorrido por los textos lacanianos: Informe de Roma, Función y Campo del Lenguaje e Instancia de la Letra de 1975, ubicando allí la época de lo que parecía ser “todo significante”, en tanto todo podía ser reconducido al plano simbólico. Sin embargo, Lacan en Informe a Daniel Lagache comienza a cuestionarse y a pensar que efectivamente no todo era significante, allí donde piensa la pulsión y su satisfacción.

Será en el Seminario 10 que ubica como el “objeto a” se hace presente en la estructuración de un sujeto, donde hay algo que se pierde por estructura, en tanto lo que cae no es ningún objeto, la satisfacción dirá está en el borde, se perdió la relación al instinto por el baño del lenguaje, por eso la pulsión es sin objeto. En 1962 en su texto “Subversión del Sujeto”, Lacan introduce el significante goce por primera vez, el sujeto está subvertido por el significante, es su efecto.

En el Seminario 20, Lacan ubicará un goce que no va a tener ningún significante que lo represente, que pueda ser escrito, lo llama: “la sustancia gozante”, aquella que no puede ser articulada al objeto a, hay otro goce dirá, el que habita todo el cuerpo sin localización, que Lacan lo articulará a lo femenino también como goce suplementario.


Reseña a cargo de Viviana Guijarro