Por: Roxana Paola Talocchino

La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica (1998-1999). Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller

Título: “Freud otra vez, otra vez y otra vez…”

Párrafo:En los términos que utilizamos ahora, de la misma manera que repartimos real y semblante, podemos repartir defensa y represión. Y este es el valor de un significante reprimido. La defensa, en cambio, apunta a otra operación y no recae sobre un significante” (p. 51).

La lectura del párrafo despliega una orientación en la experiencia psicoanalítica que incluye al semblante y a lo real. Lacan caracteriza esta antinomia como una exclusión que no es total, siendo una relación de extimidad de lo real y del semblante. Como precisa Miller (2020), “la noción de exclusión tolera la relación de extimidad” (p. 48).

Se delimitan dos campos distintos: lo real, que excluye el sentido, nombrado por Lacan en 1977, “lo simbólicamente real”, y lo simbólico, territorio del sentido, como “lo realmente simbólico” (Miller, 2020, p. 48), donde los semblantes velan la crudeza de lo real indestructible.

Asimismo, esta formulación atraviesa a la historia misma del psicoanálisis. Freud (2013) acentúo en 1914 que “La doctrina de la represión es ahora el pilar fundamental sobre el que descansa el edificio del psicoanálisis” (p. 15). Esto abre el interrogante sobre qué encontró Freud cuando atendía a sus pacientes para llegar a este fundamento.

Bordes: historia del Psicoanálisis

Este fundamento exige análisis, en tanto Freud se encontró con fenómenos que se resistían a ser interpretados. Él captó, por ejemplo, en su sueño de la “Inyección de Irma”, que existía un lugar donde ya no se podía avanzar en su interpretación por la referencia signante. Se trata de lo que es insondable, un ombligo que se conecta con lo no conocido (Freud, 2022, p. 132). Límite que esta articulado con la muerte y la angustia, que evidencia el encuentro directo con lo real y con lo imposible de descifrar.

En “Lo ominoso” (1919), expone un estatuto de lo siniestro como esa inquietante familiaridad, que Lacan (2007) lee como lo que se presenta “Súbitamente de golpe… aquello que, en el mundo, no puede decirse” (p.86). En “Más allá del principio de placer” (1920), formaliza la compulsión a la repetición, al encontrarse con pacientes que repetían situaciones dolorosas y sueños de angustia. Planteando que el aparato psíquico no está comandado por el principio de placer, sino por la pulsión de muerte, revelando el empuje mortífero al que el sujeto se adhiere.

Lo insondable freudiano devela las distintas formas de lo real en la clínica. A partir de esto ¿cómo operar con los fenómenos que se resisten al saber? Se trata de aquello que no se deja domesticar por el significante, que es refractario a la mediación de la palabra e irrumpe como obstáculo en la experiencia psicoanalítica.

Miller (2020) advierte: “O bien el psicoanálisis es imposible, es decir que solo explota las relaciones del significante y del significado que no valen más que como semblante respecto de lo real, o bien el psicoanálisis es una excepción capaz de perturbar en un sujeto la defensa contra lo real” (p. 34). Consistirá en recorrer esta experiencia de lo real en la cura resituando los conceptos freudianos.

Contenido: La Defensa y Perturbar la defensa

Freud descubre que existe algo más primordial que el mecanismo psíquico de la represión: la defensa, cuyo estatuto exige un abordaje diferente en la cura, al constituir la relación inaugural del sujeto contra lo real. De este modo, el binario de la represión y la defensa se articula homólogamente con la antinomia del semblante y lo real.

El término alemán Abwehr que toma Freud (2013) va a ser inauguralmente planteado en “Las Neuropsicosis de defensa” (1894) donde nombra como “histeria de defensa” a pacientes que gozaron de salud psíquica hasta el momento en que “sobrevino un caso de inconciliabilidad en su vida de representaciones” (p. 49).

Destacando que los empeños defensivos del sujeto eran los de “ahuyentar, empujar lejos (fortschieben)” lo inconciliable. Siendo “La tarea que el yo defensor se impone, tratar como <<non arrivée>> no acontecida la representación inconciliable, es directamente insoluble para él; una vez que la huella mnémica y el afecto adherido a la representación están ahí, ya no se los puede extirpar” (p.50).

Lo insoluble freudiano es precedente de lo real lacaniano por ser irreductible a lo simbólico. Se puede leer en este primer Freud cómo el sujeto se defiende de lo real, noción dilucidada por Lacan en su Última enseñanza. Asimismo, Freud plantea que la huella mnémica y el afecto quedan adheridos y ya no se los puede extirpar, demostrando su fijeza en el aparato psíquico. Otro punto a considerar es aquello que quedó fijo y no se puede eliminar constituiría lo real, en tanto el afecto está en relación con el registro del cuerpo y separado de la palabra. Estos desarrollos plantean que la defensa califica una relación directa con la pulsión y, por lo tanto, la interpretación no sería la operación indicada en análisis.

Lacan (1995) destaca que Freud aborda lo real en primer término por la vía de una defensa primaria, que existe incluso antes de que se formulen las condiciones de la represión (p. 43). Freud (2013) aclara en “La represión” (1915) que este mecanismo no se presenta desde el origen porque requiere de la separación nítida entre consciente e inconsciente, en tanto su esencia consiste en rechazar algo de la conciencia y mantenerlo alejado de ella. Antes de esta diferenciación, la defensa de las mociones pulsionales estaba a cargo de otros destinos: la mudanza hacia lo contrario y la vuelta hacia la persona propia (p. 142).

Freud (2013) distingue la Defensa, como proceso fundante y general del psiquismo, de los mecanismos de defensa particulares. Existe “una represión primordial” que establece una fijación; la agencia representante persiste inmutable y la pulsión sigue ligada a ella, desalojada de la conciencia. Esto da lugar a “la represión propiamente dicha”, definida como un <<esfuerzo de dar caza>> a los retoños psíquicos asociados a lo reprimido primordial (p. 143). La fase primordial constituye el fundamento estructural que posibilita los mecanismos de defensa.

Estos desarrollos freudianos consolidan la orientación lacaniana destacada por Miller, en tanto desciende el entusiasmo por el significante y la búsqueda de la verdad cediendo su primacía a las acciones de lo real. Implica el pasaje de una clínica del desciframiento productora de sentido, bajo la lógica de la represión, a una que aborda los modos de gozar orientada por la defensa. Como referencia capital Miller (2020) destaca al carácter, fenómeno ubicado por Freud como un obstáculo en el análisis de estatuto diferente al síntoma, inscribiéndolo como la experiencia de lo real en la cura analítica (p. 113).

Ubicamos, por un lado, el consentimiento del sujeto a demandar un análisis, porque el síntoma se presenta como su pathos, donde la cura da lugar al advenimiento de la división subjetiva. Es la Experiencia de la Spaltung, que remite al sujeto en su alienación a la cadena significante. Al final de esta experiencia analítica posibilitará al analizante «servirse de» la vía sintomática que lo desprenda del puro padecimiento de su síntoma.

Asimismo, la Experiencia de lo real implica una clínica de la defensa. En esta perspectiva el carácter aparece como un fenómeno que no se deja leer como el modelo de las formaciones del inconsciente (Miller, 2020, p. 113) y se resiste a ese «querer decir»; siendo el modo en que se fija el goce pulsional que es por fuera de la articulación significante. Se trata del encuentro con fenómenos de pura inercia, descarnados y fijos. Es el silencio de la pulsión que no busca transmitir un mensaje, no exige desciframiento y revela un cuerpo aferrado a una satisfacción fija.

Si en el psicoanálisis se trata de lo real y de la defensa, que se erige como la respuesta inaugural del sujeto contra este (Miller, 2020, p.34), una pregunta fundamental es cómo operar con la defensa que no apela a la interpretación del analista, en tanto no se busca la cura ideal, ni la armonía yoica. No se trata de “atrapar lo real” de una mala manera, lo que precipitaría una transferencia negativa.

Lacan plantea una orientación precisa: la tarea del analista, el efecto de su acto, podía ser calificado de perturbar la defensa (Miller, 2020, p.35). Tratamiento que no consiste en interpretar lo reprimido para producir efectos de sentido o de verdad, sino, del lado del analista implica conmover esa fijeza inaugural del sujeto frente a lo real a la buena manera. Esto habilita las condiciones para que el analizante pueda “Hacer con” lo real, arreglárselas con lo insoluble; permitiendo una nueva invención allí donde el circuito pulsional se presenta fijo. Estas son las coordenadas de Lacan en su Última enseñanza, que relanza con firmeza los fundamentos de Freud.

Perspectivas

Si la orientación es perturbar la defensa, cabe preguntar en qué momento operar. La urgencia hospitalaria nos confronta con casos del rechazo radical al Otro, un franco no consentir a la palabra y la primacía de la pulsión de muerte. Es una clínica que se resiste al semblante. Asimismo, la clínica con niños renueva la pregunta acerca de cómo perturbar la defensa. Ejemplos de la práctica que plantean instaurar un tiempo lógico para ubicar la operación del analista y la respuesta del sujeto cuando irrumpe lo real, bajo la brújula de la transferencia.

Orientarse por la defensa permite extender la operatividad del analista, situándolo en instancias donde a veces no se trata de su levantamiento, sino de distintos modos de operar con ella. En otras ocasiones, no será el tiempo de perturbarla, sino de acompañar al sujeto al armado de una defensa allí donde esta se presenta precaria o débil. Son las apuestas del analista, es decir, volver a Freud otra vez, otra vez y otra vez…


BIBLIOGRAFíA

  • Jacques-Alain Miller (2020). La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Paidós, Buenos Aires.
  • Freud Sigmund (2013) Las Neuropsicosis de defensa [1894] En Obras Completas Tomo III. Amorrortu, Bs. As.
    (2022) La Interpretación de los sueños: Primera parte:1900. En Obras Completas Tomo IV. Amorrortu, Bs. As.
    (2013) La Represión [1915] En Obras Completas Tomo XIV. Amorrortu, Bs. As.
    (2012) Más allá del principio de placer [1920]. Vol. XVIII. Amorrortu, Buenos Aires.
    (2013) Inhibición, Síntoma y Angustia [1926]. Vol. XX. Amorrortu, Buenos Aires.
  • Lacan (1995) Seminario 7. La ética del Psicoanálisis. Paidós Buenos Aires.