Perspectiva del concepto

Por Ana Rosa Concaro

Los conceptos que nos convocan hoy son el síntoma y el carácter, Miller al carácter lo inscribe “como la experiencia de lo real en la cura analítica”, le dedica el título del Seminario, afirmación orientadora que me interroga respecto del síntoma, ¿Qué real hace al síntoma en la cura analítica? Intentaremos acercar algunas Perspectivas.

Freud en Tres Ensayos para una teoría sexual (1905), llama carácter al sedimento, a lo construido “con el material de las excitaciones sexuales”, y “se compone de pulsiones fijadas desde la infancia”, y de otras “mociones perversas reconocidas como inaplicables”. En referencia al caso del Hombre de las ratas (1909), como efecto de recibir una reprimenda del padre, escena infantil que determinó su sintomatología, y la constitución de ciertos rasgos de carácter. Freud refiere que, ante la angustia suscitada por su propia ira, y al no contar con palabras para responder con insultos, se constituye un rasgo de carácter. Relación de contigüidad entre la pulsión y el carácter, y que se origina donde todavía no hay apropiación del lenguaje para tramitar lo traumático de la exigencia pulsional.

En Pulsiones y destinos de la pulsión (1915), Freud plantea dos destinos previos a la represión: “la transformación en lo contrario” y “la vuelta hacia la persona propia”; podemos inferir, al carácter, como portador directo de las pulsiones, fijaciones previas a los procesos represivos resultados de la castración.

En el Carácter y el Erotismo anal (1908) el autor señala la relación directa de ciertas cualidades de carácter como “ordenados, económicos y tenaces”, con “funciones somáticas y con los órganos en ellas participantes”. Formaciones reactivas a ciertas experiencias infantiles vinculadas a las pulsiones anales, al erotismo anal. Continúa: “Los rasgos de carácter que permanecen son continuaciones inalterables de las pulsiones originarias”, punto de detención de la pulsión y su modalidad de satisfacción en relación directa con los rasgos de carácter. Freud en este texto hace hincapié en ciertos rasgos que hacen obstáculo al trabajo analítico, vinculándolo al erotismo anal. Este artículo repercutió en la historia del psicoanálisis, especialmente en los analistas de los años 20, que dieron el privilegio a lo anal y por ende al carácter. Wilhelm Reich, propuso que el bloqueo emocional genera “corazas” corporales, que el individuo desarrolla como defensa ante traumas, estrés y necesidades emocionales no satisfechas, podríamos decir el fantasma desde Lacan. Freud destacó al carácter como una resistencia, un obstáculo que se opone a la interpretación y por ende al tratamiento; luego fue elevado a paradigma por Reich, centrándose, en una primera etapa del análisis, al abordaje del carácter, romper la coraza, para que el sujeto “pueda decir”, forzamiento que provocaba transferencia negativa. Al respecto Miller dice, que en su práctica se enfrentaban, mucho más de cerca que Lacan (primera enseñanza) a la cuestión pulsional, a las resistencias, y se pregunta justamente si ese fue el punto de empantanamiento, haciendo que aparezca el carácter tiránico de las pulsiones.

Le dieron al carácter una “categoría clínica especial”, ego sintónico y que la dirección de la cura tiene que apuntar a transformarlo en ego distónico, o sea sintomatizarlo, centrándose en el análisis de las resistencias. Este punto lo separa del psicoanálisis, en cuanto centra la experiencia de la cura en el obstáculo, en el carácter, siendo que éste se arma bajo la presión del gozar de la pulsión, y no del decir sobre la verdad, como lo planteaba Reich. Realizaron un desplazamiento del síntoma al carácter, dando como innovador los efectos en lo social del carácter, que modificaba el lazo con el gran Otro (Lacan), a partir de ahí razonaron según la repartición de un interior y un exterior en la conformación del psiquismo.

Freud en: Sobre la trasposición de la pulsión, en particular del erotismo anal (1917), realiza una autocrítica apuntando una serie de preguntas sobre las mociones pulsionales anal-eróticas: “¿Cuál fue su destino, luego que perdieron su significatividad para la vida sexual tras el establecimiento de la organización genital definitiva? ¿son reprimidas, sublimadas o se trasponen en cualidades de carácter? ¿O Hallan acogida en la nueva conformación de la sexualidad regida por el primado de los genitales?”. Algunas tienen un tratamiento simbólico, queda la pregunta sobre qué pasa con aquéllas que no ingresaron en las equivalencias simbólicas. En estas perspectivas entiendo que ubicaba al carácter como efecto de las primeras defensas que realiza el sujeto frente al empuje pulsional.

Por su parte Lacan, en su primera enseñanza, desliza el péndulo hacia el otro extremo al que se ubicaron los pos freudianos, haciendo uso de los recursos de ese momento (lingüística estructural), resalta el significante, el retorno al concepto de represión, a lo reprimido, al síntoma como metáfora y la promoción de la verdad como causa. Miller dice: “que erige una verdadera catedral de la intersubjetividad”[i], la interpretación produce modificaciones que son del orden simbólico, en detrimento de la defensa, de los modos de goce y de la promoción del carácter; sabemos que esto se modifica radicalmente en su última enseñanza, donde desvaloriza la verdad en beneficio de lo real. El síntoma es lo que se deja leer, mientras que el carácter se presenta como lo que no se deja leer, según el modelo de las formaciones del inconsciente; es descifrable, interpretable, está en relación a lo que Lacan conceptualizó como alienación significante, esta operación localiza el valor de sentido. Mientras que en la separación ubica el valor de goce, separa en dos operaciones, alienación–separación, lo que Freud yuxtapone: el sentido y la satisfacción del síntoma.

El valor de obstáculo del carácter en el develamiento del síntoma es explicitado por Freud en Algunos tipos de carácter elucidados por el trabajo analítico (1916), el interés no está en primer término en el carácter, pero cuando emprende la búsqueda de las causas, de los significados de los síntomas, se encuentran con las mociones pulsionales que se ocultan y se satisfacen por su intermedio. Lo que se entiende que el carácter no sería la materia en la que se centra el trabajo analítico, este se orienta en cambio por las causas de los síntomas, pero, advierte Freud: Nota que su investigación es puesta en peligro por resistencias que el enfermo le opone, y le está permitido imputar tales resistencias al carácter de este. Y entonces ese carácter cobra primacía en cuanto a su interés.

Freud llama carácter a lo que en el sujeto no se satisface en el síntoma, lo hace aparecer como un modo de satisfacción de la pulsión, que no moviliza el síntoma como mensaje del Otro, no es dialéctico, en todo caso lo que queda es un saber hacer, una arreglársela con, un estar advertido, pero, en relación al modo de satisfacción de la pulsión, ambos son modalidades de la satisfacción de la pulsión.

En Inhibición, síntoma y y angustia (1925) Freud plantea que se produce una degradación a síntoma del decurso de la satisfacción, es una novedad respecto al mecanismo de la represión, ya no como una sustitución de una representación por otra sino, como aquello que convierte la satisfacción de la pulsión, en displacer, en sufrimiento; en el núcleo del síntoma existe una satisfacción pulsional, que es discordante, displacentera. Mientras que en los rasgos de carácter habitualmente se los ubica en sintonía con el yo, es decir no se presenta como un cuerpo extraño para el sujeto, siendo continuaciones inalterables de las pulsiones originarias.

En referencia a los tres tipos de carácter dilucidados por la experiencia analítica, Freud ubica: las excepciones, los demolidos por el éxito y el criminal por sentimiento de culpa, los tres tienen en común la relación del sujeto con el goce, con el plus de gozaren el primer plano: la satisfacción

Brodzky, hace una relación que me parece interesante, retoma el término carácter con el fin de revitalizarlo, en relación a la identificación al síntomacon la diferencia de que el carácter parece ser una identificación al síntoma pre-analítica, mientras que la identificación al síntoma, al final, sería el carácter que uno sabe que tiene. Lo pulsional, atrapado en una escena en un argumento, eso no se atraviesa y localiza ahí las conexiones del carácter con el sinthome, lo que queda después del atravesamiento[ii]. En un texto titulado “A mi manera” Brodzky[iii] relaciona los “restos sintomáticos”, marcando dos vías, una es el carácter, como lo imposible de eliminar: No será una piedra, quizá una arenilla, pero nadie camina sobre algodones… A ellos hay que acostumbrarse pues no nos dejan olvidar que lo real no se cura.

Vivimos en una época donde los vínculos están determinados por el Mercado, el objeto de consumo en el cenit, empuje al goce, en relación inversa a la declinación del Otro de los ideales, fragilidad en los procesos regulatorios; complementariamente la virtualidad retira el saber de los adultos, no es necesario pasar por el campo del otro para obtener saber, a éste lo llevan en el bolsillo. A partir del tema que nos convoca, ¿cómo ubicar y abordar las manifestaciones de una serie de fenómenos subjetivos desregulados que afectan los vínculos sociales, sin reforzar resistencias, ni transferencia negativa (al menos al inicio) ?, ¿cómo lograr que el goce implicado sea más soportable y vivificado?


BIBLIOGRAFÍA

  • Freud, Sigmund: Obras Completas
    • Tres Ensayos para una teoría sexual (1905),
    • Carácter y el Erotismo anal (1908)
    • En Pulsiones y destinos de la pulsión (1915),
    • Algunos tipos de carácter elucidados por el trabajo analítico (1916)
    • Sobre la trasposición de la pulsión, en particular del erotismo anal (1917)
    • Inhibición, síntoma y y angustia (1925)
  • Lacan, J.: Seminario V y VII
    • Variante de la cura-tipo
  • Miller, J.A. La experiencia de la real en la cura psicoanalítica
    • Otro Lacan. Matemas I
    • La catedral de la intersubjetividad. Lacaniana Nª 30
    • En dirección a la adolescencia
  • Zack, Oscar: La importancia del pase, en la Actualidad del Pase, 2007. Grama
  • El orden simbólico en el siglo XXI. No es más lo que era. Volumen del VIII Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis

NOTAS

  1. J.A Miller, La catedral de la intersubjetividad. Lacaniana N’30
  2. Naparstek, F. El fantasma, Aun. 2018. El fantasma y el carácter. Clase 8, invitada Graciela Brodsky
  3. PSICOANAìLISIS LACANIANO (1) en Scribd: https://www.scribd.com/document/729514829/A-Mi-Manera-por-Graciela-Brodsky-20240225-PSICOANAi-LISIS-LACANIANO-1